
El tiempo nunca pasa en vano. Un pensamiento, intención o pretensión no necesariamente debe ser aceptado como cierto por el solo hecho de ser repetido mediáticamente incansables veces.
Un individuo de nombre Joseph Goebbels ministro de propaganda del nazismo (1933 – 1945) impuso para el logro de sus fines la famosa frase de miente, miente que siempre algo queda.
Afortunadamente las sociedades del mundo han dado prioridad en todos los campos a la capacitación y el conocimiento por encima de la sola habilidad física o la pertenencia racial o religiosa. Estos últimos factores si bien existen, imponen fronteras que limitan la interrelación global entre los seres que habitamos el planeta. De hecho el Fundador de la disciplina en la cual nos desarrollamos, imperativamente pregonaba la necesidad de evitar esos perjudiciales factores porque influyen negativamente para el crecimiento, desarrollo y evolución del arte que nos ocupa.
Comentar acerca de la no existencia de una única entidad que agrupe a los practicantes resulta improcedente por cuanto se ha escrito hasta el cansancio sobre el particular. Es más, la sola mención de la cantidad de entidades que se proclaman a sí mismas como regentes de la actividad, confirma la inexistencia de esa necesaria única Entidad que ha dejado de congregarnos con el fallecimiento de su creador Gral. Choi Hong Hi.
Su legado no es una administración sino un sistema de transferencia del conocimiento que él desarrolló y sistematizó para el uso de los habitantes del planeta. Hablaba siempre de esos factores que él consideraba no obligatorios ni necesarios por ser un impedimento para el desarrollo y el alcance global. Así insistía verbalmente y en sus escritos (Enciclopedia y sus memorias). La pertenencia racial, religiosa o gubernamental de su arte conllevaría ser utilizado con fines políticos. Una cosa es que un país lo incluya y reconozca dentro de sus actividades (pedagógicas, deportivas o de beneficio social) y otra muy diferente es que un país centralice el manejo de esa actividad, que por lo general siempre termina siendo utilizado políticamente y desvirtuando la actividad en sí misma.
Hay adjetivos que se están usando indiscriminadamente para atraer adeptos pero sin autenticidad alguna.
Entre ellos podemos mencionar que el arte que dicen enseñar, administrar y proteger es “original” u “oficial”.
Considero ilustrativo y beneficioso desentrañar el significado de cada uno de estos adjetivos, para poner sobre el tapete el alcance y veracidad de los mismos.
Reza el diccionario:
“Original”: 1) Perteneciente o relativo al origen. 2) Dicho de una obra científica, artística, literaria o de cualquier otro género: Que resulta de la inventiva de su autor.
“Oficial” : 1) que emana de la autoridad del estado. 2) Dicho de una institución, de un edificio, de un centro de enseñanza, etcétera que se sufraga con fondos públicos y está bajo la dependencia del Estado.
Con relación al uso del adjetivo “original” se puede decir que mientras se utilice lo enseñado por su autor sistemáticamente y sin modificaciones es posible y con reparos, hacer uso de él publicitariamente. No obstante es conveniente dejar establecido que esto no coincide con lo usado en los lugares de enseñanza.
Mirado desde otro ángulo tampoco es apropiado el uso del adjetivo original por cuanto el Taekwon-Do que impulsara el Gral. Choi en los años 80’s y 90’s hasta el 2002, no tiene similitud con lo difundido en los años 60’s y 70’s. Claro que para apreciar las marcadas diferencias existentes entre ambos periodos se tiene que haber estado, como es mi caso, en esos años.
Es también curioso que quienes pregonan tal originalidad han sido los últimos en adherir a la propuesta federativa ya existente y nacida en otro lugar geográfico del que se pretende que ahora pertenezca.
En lo referente al adjetivo “oficial” resulta inapropiado su uso si no se tiene, como reza el diccionario, el reconocimiento y apoyo económico de los fondos públicos del estado que dice representar y la dependencia del mismo. Este hecho es muy importante porque frente a compromisos deportivos o de capacitación, los representantes deberían tener cubiertos los costos que demanda tal presencia con fondos del estado que dicen representar (pago de hotelería, pasajes y alimentación). Como tal cosa no es lo que sucede, el uso del adjetivo oficial resulta doloso.
Las utilizaciones de adjetivos que abundan en los medios de comunicación son muchas y no son inofensivas ni deben aceptarse como naturales. Son simulaciones de respaldos inexistentes, orientados solo a la captación de miembros.
Ha habido un tema imposible de obviar y cuya repercusión puso a considerar lo irrespetuoso e imprudente del intento porque afecta la integridad de la obra del fundador. Se ha pretendido modificar el nombre de la forma (tul) más emblemática de las 24 existentes (Tong Il).
Para llevar a cabo tal argucia, se publicitó el inexistente deseo y requerimiento de los familiares del Gral. Choi Hong Hi de ejecutar tal modificación.
La familia del Fundador ha dejado establecido por escrito y en los medios sociales que tal cosa no es verdad y que considera un atrevimiento y falta de respeto el intento de llevar a cabo ese hecho.
Es imperativo tener en consideración lo detallado en esta nota porque la intensión política de la entidad que está llevando a cabo tales hechos (uso indebido de adjetivos y modificaciones no autorizadas) tiene fines recaudatorios y políticos exclusivamente. Gracias por su tiempo
SGM Ricardo Desimone
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